Sumergí a este mundo en 1991, durante una maravillosa primavera. En una ciudad dónde se abren las flores junto a las cajas de pólvora.
Desde pequeña el contacto con el arte y sus materiales, al lado de mi padre evocaron una gran pasión hacia el diseño. Hija de un ebanista y restaurador. Empecé a saborear lo que era el arte, y cuando me di cuenta no sólo me interesaba la industria de la moda en las revistas, sino la historia e introspección en el espacio-tiempo. Así que decidí adentrarme en el Grado de Historia del Arte en la Universidad de Valencia, donde sigo aprendiendo al igual que Goya.